lunes, 19 de noviembre de 2018

Un poco de mi vida



“Somos el tiempo que nos queda” piensa el escritor  Caballero Bonald. El recuerdo, la memoria es una escapatoria.
En este ir y venir de los tiempos,  resumo brevemente todo lo que he intentado decir sobre mi vida para orientar un poco el relato, que resumo a continuación.
Yo recuerdo a mis padres, a Andrés Fuster Pastor, “cualet” el pintor, un hombre bueno y sensible que había sido alumno de Mariano Antón pero que para vivir abrió un taller de pintura en el Rincón de San Jorge. Y a mi madre Josefa Maciá Campello, con menos sensibilidad pero fuerte como un roble para enderezarnos y resolver dificultades. Ellos tenían claro que sus hijos debían labrarse  un futuro  mejor, a través Asunción de los estudios ¡un ideal ilustrado! ¿Cómo fue posible en aquellos tiempos?. ¡Pues lo consiguieron!
Estudié Bachillerato en el Colegio de “La” (1944-51). Más tarde me trasladé
a Murcia, donde estudié Filosofía y Letras en la especialidad de Filosofía. En 1956 me trasladé a Madrid pensando hacer el doctorado y las Oposiciones a cátedras de Instituto. Como era buena estudiante, todo hay que decirlo, pude formar parte del Seminario de Metafísica del Colegio Mayor Nebrija, con Don Ángel Gonzáles Alvarez al frente.
Viví la época del franquismo, la transición y la democracia. Una época difícil y por eso de lucha y de esperanza. De ahí la importancia de la Ética: Aranguren, Emilio Lledó, Fernando Savater, Javier Sádaba, Victoria Camps, Javier Muguerza…
En Julio de 1963, una vez aprobadas las Oposiciones a Cátedras de Instituto, cumplí la misión encomendada a las mujeres por el nacional-catolicismo, me casé con Paco Santos, el dentista que conocí en la escuela de Estomatología cuando Pedro Giménez me hacia allí los empastes gratis.
Me casé el 25 de Julio, día de Sant Jaume, ya con mi futuro en el bolsillo, cosa inédita en las mujeres de la época. Mi marido me hizo su primer regalo de boda: una máquina de coser y bordar Singer automática. Está casi sin usar arrumbada por algún armario de Santapola. En la Residencia de monjas donde vivíamos en Madrid el padre Lambreta nos lo habían dejado bien claro: “El amor no es más que la trampa que ha puesto Dios para que se perpetúe el género humano”.  Mi liberación vino más tarde, cuando, agotados los permisos por “asuntos propios”,  sin sueldo, me tuve que reincorporar a mi Instituto de Úbeda. Marchaba en tren desde mi casa de Madrid a una ciudad que, en aquellos tiempos era más bien un pueblo de costumbres “ancestrales” (la cultura musulmana había dejado allí su huella): el modo de vida, la actitud resignada de las mujeres…todo. En las calles desiertas éramos objeto de comentarios y miradas inconvenientes. Pero era una ciudad bellísima.
Nacieron mis hijos, primero Paco y nos vinimos vivir a Elche. A los dos años las mellizas, Pilar y Margarita. Con tres niños pequeños reingresé en el Instituto Jorge Juan de Alicante. En aquellos años sesenta, las mujeres trabajadoras todavía no teníamos permiso por parto. Con los cuarenta días del posparto nos arreglaban. ¡Con un parto doble! Fue tremendo. Pare poder asistir a clase tuve que trasladarme tres meses a vivir a Alicante hasta que mis hijas dejaran de alimentarse con leche materna ¿?
Llegó la democracia y empezó  a asomar su hocico su perversión, la demagogia. Ya lo había advertido Aristóteles: “la democracia es el menos malo de los malos gobierno”  (por eso hay que luchar para que no se pervierta y se convierta en demagogia y populismo). La Asociación Nacional de Catedráticos de Institutos de Enseñanza Media a la que yo pertenecía, con su Presidente Josep  Beviá, en una convocatoria de huelga en Diciembre de 1978,  se queja de “la actitud de las centrales sindicales“.  En las visitas que los Sindicatos hacían a los Institutos, los pocos Catedráticos de entonces éramos mal vistos por considerarnos unos “privilegiados” del régimen. ¡Qué desconocimiento! Hasta entonces sólo podían entrar a trabajar a los Institutos “por vía digital”  los enchufados del Régimen (que están en la mente de todos nosotros) mientras el Director del Instituto no tuviera a bien ceder la plaza para la Oposición libre. ¿No es así, Don Samuel Begué?. Los catedráticos, pocos en la provincia (Beviá, Raquel, Segundo, después Narciso….) teníamos nuestras reuniones reivindicativas, que era la única política que en aquellos tiempos nos permitían hacer.
Del Jorge Juan pasé al Instituto “La Asunción” en una “comisión de “servicios”, después a Aspe (el aprobar oposiciones suponía andar deambulando entre concursos de traslados y “comisiones de servicio” hasta llegar a la ansiada plaza definitiva). En este sentido tengo una carta del de un compañero hoy fallecido, Raul Vázquez, que fue Director General de Enseñanzas Medias, donde me felicita por haber conseguido ¡por fin! una plaza en un Instituto próximo a mi domicilio.
Igual que en el Instituto Jorge Juan de Alicante, en el de “La Asunción”, los chicos y las chicas estaban separados, ocupando clases distintas. Sólo en los últimos cursos,  6º y PREU (más tarde COU), las clases serían mixtas.
            Desde el principio noté en “La Asunción” una tensión en el Claustro de Profesores, un ambiente “muy espeso”, divididos entonces entre los “aperturistas” (nombrar otra cosa como “democracia” era pensar ya en el enemigo comunista) y ultraderechistas adictos al Régimen. Ahora sólo quiero recordar a  muchos alumnos que  me quieren y son mis amigos ¡Bendita profesión!: queridas Paquita Segarra, Mª Teresa Muñoz, Amparo Ruiz, Paco Sempere, Toni Vicente, Antonio Mora y  tantos otros…..algunos ya fallecidos, a quienes recuerdo con mucho cariño: a Patricio Falcó, Paco Molina, a Villalobos, a Antonio Pomares, Antonio Culiáñez Marosi… A mis compañeras de profesión, especialmente a mis compañeros y compañeras de mi Instituto de Carrús, y digo mío porque he contribuido a su puesta en marcha hacia un futuro que fue brillante, porque aquel futuro ya es, desgraciadamente pasado:
            El “Carrús” era entonces un Instituto “en la frontera”.  El límite era la vía del tren, más allá de la cual había otro Elche con otros habitantes venidos de fuera, los inmigrantes o nuevos ilicitanos. En una época predemocrática  todos luchamos para que el Instituto funcionara democráticamente. “Respetamos a los alumnos como sujetos de derechos y como parte activa del proceso educativo”.
            Contamos desde el principio con la colaboración de los profesores, de los alumnos que se encargaban hasta de la pintura de las vallas. Se crearon grupos de teatro, alguno de los cuales permanece todavía: el “Oscar Martín” de Paco Martinez, aquel empleado del Banco de Bilbao, creo, inconformista en su profesión que lo dejó todo por el teatro.Con Juanma Cuenca, Juan León Fabrellas, Ana García Reig….Sólo por citar a alguno. Tambien se creó una Revista del Centro Aula o Jaula, que ha ido variando con el tiempo, con Tere Agulló, Susi Brotons y tantos y tantos que llenarían páginas…¿Verdad Toñi Lledó?
Y a la vez yo seguía con la Filosofía como el sentido de mi vida. Me pude seguir relacionando con el Profesor Aranguren, que tuvo la amabilidad de acudir a mis llamadas al Instituto de Carrús, en el ejercicio de su “cátedra ambulante”- Aranguren, tal como lo escribí en mi libro  “El gozo de pensar”, ejerció en sus buenos tiempos como  un verdadero maestro, en medio de la mediocridad intelectual reinante en la universidad franquista
“Los días 17 al 20 de Enero  1984, tuvimos la suerte de compartir con EUGENIO TRÍAS, JOSÉ LUIS LÓPEZ ARANGUREN, JUAN CUETO y FERNANDO SAVATER  unas jornadas de Filosofía, “HACIA UN PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO”. Organizadas por el Seminario de Filosofía del INSTITUTO CARRÚS, se desarrollaron en la Peña Madridista, gracias a la obra social de la CAAM en sus momentos de Gloria, con Carlos Picazo.
            En Aquellos tiempos me relacioné políticamente con Tierno Galván .Después de crear DEMOS, una plataforma ciudadana de lucha por la democracia en Elche (eran los años 74-75) entre varios amigos, nos integramos en el PSP de Tierno, porque vimos coincidencias con nuestro ideario.
“Aunque en Tierno no encontramos un pensamiento filosófico sistematizado, hay que rastrearlo a través de su obra vasta y profunda. Su personalidad  atípica, casi exótica (siempre con su terno gris que le envejecía, “el viejo profesor), se nos aparece como Heráclito “el oscuro” (“lo sabio es lo oculto”), pero con una sorprendente facilidad para conectar con la gente (“mover eróticamente”, como diría Platón. Nos atrajo a todos).
Hace ya 28 años que desapareció. Recuerdo el entierro diseñado por Pilar Miró que los madrileños dedicaron a su Alcalde , con miles de seguidores invadiendo las calles de tal modo que no se podía ni andar.. Yo estuve allí. ¡Fue Impresionante!                                                                                                                                                                                        Entre los principios que defendía Tierno Galván está el de la Igualdad de la mujer. Pero ¿hemos conseguido la igualdad? La filósofa VICTORIA CAPMS, con la que también me he relacionado en mi vida, en su libro “El siglo de las Mujeres” afirma que la igualdad conseguida perjudica a la mujer porque parte de una asimilación irreal de la situación del hombre y de la mujer. Así  pasa con muchas medidas jurídicas, como la división igualitaria de la propiedad familiar en el divorcio en EE.UU (y en la Comunidad Valenciana, creo), donde se comprobó que dejaba a la mujer en una situación económica inferior al hombre. (Porque, como afirma el norteamericano Jonh Rawls y su teoría ética de la igualdad: No puede existir igualdad entre los desiguales).                  
Las causas de la desigualdad siguen siendo hoy, la duplicación del trabajo, doméstico y profesional, la insuficiente igualdad de oportunidades y la condición objetual de la mujer, que sigue patente en la llamada “violencia de género”.
Victoria Camps desarrolla la Ética del Cuidado. Así como los hombres han  desarrollado una ética de la Justicia, las mujeres hemos vivido la ética del CUIDADO y de la responsabilidad. Ahora no se trata de renunciar a la justicia, sino de completar la justicia con el cuidado de los demás. Que el “CUIDADO” se convierta en un deber cívico para todos y no sea una obligación sólo de las mujeres. Opta por “la feminización de los hombres, por hacer pública la cultura femenina que permaneció oculta y cerrada en la vida privada…Virtudes o cualidades como la ternura, la abnegación, la pasividad, la modestia, la cooperación, el pragmatismo, la responsabilidad…las virtudes que derivan de la misma raíz de virtud, vir, que significa varón….
Con Victoria Camps hemos tenido una buena relación: vino a la llamada del Club Senior de la UMH a participar en un ciclo sobre la mujer. Tuvimos una hermosa cena con ella en el “Huerto del Cura”, donde nos emplazó para seguir luchando. Y asistimos a un curso sobre “AVEJEZ” en la Universidad internacional Menéndez y Pelayo. Todo esto después de mi jubilación, durante los ya más de 20 años que he colaborado con la UMH.
De EMILIO LLEDÓ  guardo una relación de maestro y amigo. Siendo joven, marchó a Alemania con su maleta de cartón (sic). Al regreso de Alemania como discípulo de Gadamer, se presentó a una Oposición a Cátedras de Filosofía de Institutos y coincidí con él.  Para Emilio Lledó la base del progreso social es la EDUCACIÓN (como en Platón, en Kant….). De Kant toma el principio “la educación es la que hace que el hombre sea lo que es  “. La ética y la educación son para Lledó el motor de cambio de una sociedad que ha sido carcomida por el "asignaturismo"….y que algunos profesores y algunos políticos se empeñan en continuar, con una falsa educación, con preguntas estereotipadas, cuyo objetivo oculto es la destrucción de la memoria. Lledó habla de una reivindicación de la memoria. De una pedagogia humanista que devuelva el lenguaje a las personas y el significado a las palabras. Hermeneútica y lenguaje son los dos pilares de la educación, porque  educar no es transmitir conocimientos sino hacer pensar y sentir si queremos que en el futuro el alumno sea capaz de pensar y actuar por sí mismo.
De todo ello concluyo que es necesario que la Filosofía sea una asignatura plena  en los planes de Bachillerato porque la Filosofía es una “escuela de libertad” que en una sociedad globalizada educa a los niños y jóvenes en el ejercicio autónomo y riguroso del pensamiento. Estas ideas acerca de la Filosofía las he recibido de Emilio Lledó, tal como queda patente en el contenido de mi libro “El gozo de pensar. Una Filosofía para todos”. El mismo me llamó por teléfono el dia 30 de Marzo de este año de 2018 para felicitarme por el libro, que yo le había enviado previamente. Y me prometió que vendría a Elche a visitame. La emoción que me produjo la expuse un poco imprudentemente en mi Facebook , de esta manera: 
“EMILIO LLEDÓ. Un gran filósofo y una gran persona. He tenido el honor de recibir una llamada suya esta mañana. Simplemente para expresarme su gratitud por mi libro "El gozo de pensar" que le ha hecho recordar sus clases de filosofía siendo catedrático de Institudo en Calatayud y en Valladolid. 
Ya no hay personas como él. Porque hoy, harto de fama y siendo Académico de la Real Academía de la Lengua, me ha prometido venir a verme a Elche, a mí, una profesora de Filosofia jubilada, pero con unas ganas inmensas de pensar y de actuar. Gracias, maestro”..
Mi deseo ha sido explicar y vivir la filosofía Y lo he conseguido a pesar de un franquismo agonizante, sobre todo desde que regresé  a Elche desde Madrid. No sé si lo habré  hecho bien, pero lo he hecho con gusto.
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento…
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.  
Mario Benedetti