“Somos
el tiempo que nos queda” piensa el escritor Caballero Bonald. El recuerdo, la memoria es
una escapatoria.
En este ir y venir de los tiempos, resumo brevemente todo lo que he intentado
decir sobre mi vida para orientar un poco el relato, que resumo a continuación.

Estudié
Bachillerato en el Colegio de “La” (1944-51). Más tarde me trasladé
a Murcia,
donde estudié Filosofía y Letras en la especialidad de Filosofía. En 1956 me
trasladé a Madrid pensando hacer el doctorado y las Oposiciones a cátedras de
Instituto. Como era buena estudiante, todo hay que decirlo, pude formar parte
del Seminario de Metafísica del Colegio Mayor Nebrija, con Don Ángel Gonzáles Alvarez al frente.
Viví la época del franquismo, la transición y la
democracia. Una época difícil y por eso de lucha y de esperanza. De ahí la
importancia de la Ética: Aranguren,
Emilio Lledó, Fernando Savater, Javier Sádaba, Victoria Camps, Javier Muguerza…
En Julio de 1963, una vez aprobadas las Oposiciones
a Cátedras de Instituto, cumplí la misión encomendada a las mujeres por el
nacional-catolicismo, me casé con Paco Santos, el dentista que conocí en la
escuela de Estomatología cuando Pedro Giménez me hacia allí los empastes
gratis.
Me casé el 25 de Julio, día de Sant Jaume, ya con
mi futuro en el bolsillo, cosa inédita en las mujeres de la época. Mi marido me
hizo su primer regalo de boda: una máquina de coser y bordar Singer automática.
Está casi sin usar arrumbada por algún armario de Santapola. En la Residencia
de monjas donde vivíamos en Madrid el padre Lambreta nos lo habían dejado bien
claro: “El amor no es más que la trampa que ha puesto Dios para que se perpetúe
el género humano”. Mi liberación vino más
tarde, cuando, agotados los permisos por “asuntos propios”, sin sueldo, me tuve que reincorporar a mi
Instituto de Úbeda. Marchaba en tren desde mi casa de Madrid a una ciudad que,
en aquellos tiempos era más bien un pueblo de costumbres “ancestrales” (la
cultura musulmana había dejado allí su huella): el modo de vida, la actitud
resignada de las mujeres…todo. En las calles desiertas éramos objeto de
comentarios y miradas inconvenientes. Pero era una ciudad bellísima.
Nacieron mis hijos, primero Paco y nos vinimos
vivir a Elche. A los dos años las mellizas, Pilar y Margarita. Con tres niños
pequeños reingresé en el Instituto Jorge Juan de Alicante. En aquellos años
sesenta, las mujeres trabajadoras todavía no teníamos permiso por parto. Con
los cuarenta días del posparto nos arreglaban. ¡Con un parto doble! Fue
tremendo. Pare poder asistir a clase tuve que trasladarme tres meses a vivir a
Alicante hasta que mis hijas dejaran de alimentarse con leche materna ¿?
Llegó la democracia y empezó a asomar su hocico su perversión, la
demagogia. Ya lo había advertido Aristóteles: “la democracia es el menos malo de
los malos gobierno” (por eso hay que
luchar para que no se pervierta y se convierta en demagogia y populismo). La
Asociación Nacional de Catedráticos de Institutos de Enseñanza Media a la que yo
pertenecía, con su Presidente Josep
Beviá, en una convocatoria de huelga en Diciembre de 1978, se queja de “la actitud de las centrales sindicales“. En las visitas que los Sindicatos hacían
a los Institutos, los pocos Catedráticos de entonces éramos mal vistos por
considerarnos unos “privilegiados” del régimen. ¡Qué desconocimiento! Hasta
entonces sólo podían entrar a trabajar a los Institutos “por vía digital” los enchufados del Régimen (que están en la
mente de todos nosotros) mientras el Director del Instituto no tuviera a bien
ceder la plaza para la Oposición libre. ¿No es así, Don Samuel Begué?. Los
catedráticos, pocos en la provincia (Beviá, Raquel, Segundo, después Narciso….)
teníamos nuestras reuniones reivindicativas, que era la única política que en
aquellos tiempos nos permitían hacer.
Del Jorge
Juan pasé al Instituto “La Asunción” en una “comisión de “servicios”, después a
Aspe (el aprobar oposiciones suponía andar deambulando entre concursos de
traslados y “comisiones de servicio” hasta llegar a la ansiada plaza
definitiva). En este sentido tengo una carta del de un compañero hoy fallecido,
Raul Vázquez, que fue Director General de Enseñanzas Medias, donde me felicita
por haber conseguido ¡por fin! una plaza en un Instituto próximo a mi domicilio.
Igual que
en el Instituto Jorge Juan de Alicante, en el de “La Asunción”, los chicos y
las chicas estaban separados, ocupando clases distintas. Sólo en los últimos
cursos, 6º y PREU (más tarde COU), las
clases serían mixtas.
Desde el principio noté en “La
Asunción” una tensión en el Claustro de Profesores, un ambiente “muy espeso”,
divididos entonces entre los “aperturistas” (nombrar otra cosa como
“democracia” era pensar ya en el enemigo comunista) y ultraderechistas adictos
al Régimen. Ahora sólo quiero recordar a
muchos alumnos que me quieren y
son mis amigos ¡Bendita profesión!: queridas Paquita Segarra, Mª Teresa Muñoz,
Amparo Ruiz, Paco Sempere, Toni Vicente, Antonio Mora y tantos otros…..algunos ya fallecidos, a
quienes recuerdo con mucho cariño: a Patricio Falcó, Paco Molina, a Villalobos,
a Antonio Pomares, Antonio Culiáñez Marosi… A mis compañeras de profesión,
especialmente a mis compañeros y compañeras de mi Instituto de Carrús, y digo
mío porque he contribuido a su puesta en marcha hacia un futuro que fue
brillante, porque aquel futuro ya es, desgraciadamente pasado:
El “Carrús” era entonces un
Instituto “en la frontera”. El límite
era la vía del tren, más allá de la cual había otro Elche con otros habitantes
venidos de fuera, los inmigrantes o nuevos ilicitanos. En una época
predemocrática todos luchamos para que
el Instituto funcionara democráticamente. “Respetamos a los alumnos como sujetos de
derechos y como parte activa del proceso educativo”.
Contamos desde el principio con la
colaboración de los profesores, de los alumnos que se encargaban hasta de la
pintura de las vallas. Se crearon grupos de teatro, alguno de los cuales
permanece todavía: el “Oscar Martín” de Paco Martinez, aquel empleado del Banco
de Bilbao, creo, inconformista en su profesión que lo dejó todo por el
teatro.Con Juanma Cuenca, Juan León Fabrellas, Ana García Reig….Sólo por citar
a alguno. Tambien se creó una Revista del Centro Aula o Jaula, que ha ido
variando con el tiempo, con Tere Agulló, Susi Brotons y tantos y tantos que
llenarían páginas…¿Verdad Toñi Lledó?
Y a la vez yo seguía con la Filosofía como el sentido de mi vida. Me
pude seguir relacionando con el Profesor Aranguren, que tuvo la amabilidad de
acudir a mis llamadas al Instituto de Carrús, en el ejercicio de su “cátedra
ambulante”- Aranguren, tal como lo escribí en mi libro “El gozo de pensar”, ejerció en sus
buenos tiempos como un verdadero
maestro, en medio de la mediocridad intelectual reinante en la universidad
franquista
“Los días 17 al 20
de Enero 1984, tuvimos la suerte de
compartir con EUGENIO TRÍAS, JOSÉ LUIS LÓPEZ ARANGUREN, JUAN CUETO y FERNANDO
SAVATER unas jornadas de Filosofía,
“HACIA UN PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO”. Organizadas por el Seminario de Filosofía
del INSTITUTO CARRÚS, se desarrollaron en la Peña Madridista, gracias a la obra
social de la CAAM en sus momentos de Gloria, con Carlos Picazo.
En Aquellos tiempos me relacioné políticamente con Tierno Galván .Después de crear DEMOS, una plataforma ciudadana de lucha por la democracia en Elche (eran los años 74-75) entre varios amigos, nos integramos en el PSP de Tierno, porque vimos coincidencias con nuestro ideario.
En Aquellos tiempos me relacioné políticamente con Tierno Galván .Después de crear DEMOS, una plataforma ciudadana de lucha por la democracia en Elche (eran los años 74-75) entre varios amigos, nos integramos en el PSP de Tierno, porque vimos coincidencias con nuestro ideario.
“Aunque en Tierno no encontramos un pensamiento filosófico
sistematizado, hay que rastrearlo a través de su obra vasta y profunda. Su
personalidad atípica, casi exótica
(siempre con su terno gris que le envejecía, “el viejo profesor), se
nos aparece como Heráclito “el oscuro” (“lo sabio es lo
oculto”), pero con una sorprendente facilidad para conectar con la gente (“mover
eróticamente”, como diría Platón. Nos atrajo a todos).
Hace ya 28 años que desapareció. Recuerdo el
entierro diseñado por Pilar Miró que los madrileños dedicaron a su Alcalde ,
con miles de seguidores invadiendo las calles de tal modo que no se podía ni
andar.. Yo estuve allí. ¡Fue Impresionante!
Entre los principios que defendía Tierno Galván está el de la Igualdad
de la mujer. Pero ¿hemos conseguido la igualdad? La filósofa VICTORIA CAPMS,
con la que también me he relacionado en mi vida, en su libro “El
siglo de las Mujeres” afirma que la igualdad conseguida perjudica a la
mujer porque parte de una asimilación irreal de la situación del hombre y de la
mujer. Así pasa con muchas medidas
jurídicas, como la división igualitaria de la propiedad familiar en el divorcio
en EE.UU (y en la Comunidad Valenciana, creo), donde se comprobó que dejaba a
la mujer en una situación económica inferior al hombre. (Porque, como afirma el
norteamericano Jonh Rawls y su
teoría ética de la igualdad: No puede
existir igualdad entre los desiguales).
Las causas de la desigualdad siguen siendo hoy, la duplicación del
trabajo, doméstico y profesional, la insuficiente igualdad de oportunidades y
la condición objetual de la mujer, que sigue patente en la llamada “violencia
de género”.
Victoria Camps desarrolla la Ética del Cuidado. Así como los hombres
han desarrollado una ética de la
Justicia, las mujeres hemos vivido la ética del CUIDADO y de la
responsabilidad. Ahora no se trata de renunciar a la justicia, sino de
completar la justicia con el cuidado de los demás. Que el “CUIDADO” se convierta
en un deber cívico para todos y no sea una obligación sólo de las mujeres. Opta
por “la feminización de los hombres, por hacer pública la cultura femenina que
permaneció oculta y cerrada en la vida privada…Virtudes o cualidades como la
ternura, la abnegación, la pasividad, la modestia, la cooperación, el
pragmatismo, la responsabilidad…las virtudes que derivan de la misma raíz de
virtud, vir, que significa varón….
Con Victoria Camps hemos tenido una buena relación: vino a la llamada
del Club Senior de la UMH a participar en un ciclo sobre la mujer. Tuvimos una
hermosa cena con ella en el “Huerto del Cura”, donde nos emplazó para seguir
luchando. Y asistimos a un curso sobre “AVEJEZ” en la Universidad internacional
Menéndez y Pelayo. Todo esto después de mi jubilación, durante los ya más de 20
años que he colaborado con la UMH.
De EMILIO LLEDÓ guardo una
relación de maestro y amigo. Siendo joven, marchó a Alemania con su maleta de
cartón (sic). Al regreso de Alemania como discípulo de Gadamer, se presentó a
una Oposición a Cátedras de Filosofía de Institutos y coincidí con él. Para Emilio Lledó la base del progreso social
es la EDUCACIÓN (como en Platón, en Kant….). De Kant toma el principio “la educación es la que hace que el hombre
sea lo que es “. La ética y la
educación son para Lledó el motor de cambio de una sociedad que ha sido
carcomida por el "asignaturismo"….y que algunos profesores y algunos
políticos se empeñan en continuar, con una falsa educación, con preguntas
estereotipadas, cuyo objetivo oculto es la destrucción de la memoria. Lledó
habla de una reivindicación de la memoria. De una pedagogia humanista que
devuelva el lenguaje a las personas y el significado a las palabras.
Hermeneútica y lenguaje son los dos pilares de la educación, porque educar no es transmitir conocimientos sino
hacer pensar y sentir si queremos que en el futuro el alumno sea capaz de
pensar y actuar por sí mismo.
De todo ello concluyo que es necesario que la Filosofía sea una
asignatura plena en los planes de Bachillerato
porque la Filosofía es una “escuela de libertad” que en una sociedad
globalizada educa a los niños y jóvenes en el ejercicio autónomo y riguroso del
pensamiento. Estas ideas acerca de la Filosofía las he recibido de Emilio
Lledó, tal como queda patente en el contenido de mi libro “El gozo de pensar.
Una Filosofía para todos”. El mismo me llamó por teléfono el dia 30 de Marzo de
este año de 2018 para felicitarme por el libro, que yo le había enviado
previamente. Y me prometió que vendría a Elche a visitame. La emoción que me
produjo la expuse un poco imprudentemente en mi Facebook , de esta manera:
“EMILIO LLEDÓ. Un gran filósofo y una gran persona. He tenido
el honor de recibir una llamada suya esta mañana. Simplemente para expresarme
su gratitud por mi libro "El gozo de pensar" que le ha hecho recordar
sus clases de filosofía siendo catedrático de Institudo en Calatayud y en
Valladolid.
Ya no hay personas como él. Porque hoy, harto de fama y siendo Académico de la Real Academía de la Lengua, me ha prometido venir a verme a Elche, a mí, una profesora de Filosofia jubilada, pero con unas ganas inmensas de pensar y de actuar. Gracias, maestro”..
Ya no hay personas como él. Porque hoy, harto de fama y siendo Académico de la Real Academía de la Lengua, me ha prometido venir a verme a Elche, a mí, una profesora de Filosofia jubilada, pero con unas ganas inmensas de pensar y de actuar. Gracias, maestro”..
Mi deseo ha sido explicar y vivir la filosofía Y lo he conseguido a
pesar de un franquismo agonizante, sobre todo desde que regresé a Elche desde Madrid. No sé si lo habré hecho bien, pero lo he hecho con gusto.
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento…
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
Mario Benedetti
